Primero fueron las ofertas en vuelos y hoteles. Después, el dólar por los suelos: 1,52 por euro. Y ahora, la rendición de los pequeños gadgets:

Esta es la situación:
- El iPod pequeño agoniza tras un arrancamiento del USB súbito. Cuando se gasten sus últimas horas de batería, nunca más podrá volver a cargarse. Una pena.
- Al grande, superviviente de varias operaciones a carcasa abierta, se le va la pinza y hay que reiniciarlo cada poco tiempo. Está mayor ya.
- Y el móvil… sí, vale, funciona, pero con esa pinta del cristal rajado, fruto de una caída en modalidad libre, quedaba bien para el bodegón.
Nueva York, próximamente.
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