No va mucho conmigo su música, pero ayer estuvo agradable el concierto de Facto Delafe y las Flores Azules. Eso sí, fue un tanto breve… El entorno, ideal, el del Peine de los Vientos, con unos nubarrones negros que nos cercaban mientras anochecía, con paraguas que nos vimos obligados a abrir y que tanto gustaron a la chica (a los que nos mojábamos no tanto), y finalmente unos efectos no especiales sino naturales que levantaron el escenario y crearon una escena para el recuerdo: la de cientos de personas empapadas mirando estupefactas el escenario caído para, acto seguido, salir corriendo en estampida hacia algún lugar de cobijo.
Escurriendo las ropas en el bar del tenis, acabamos viendo gimnasia de las olimpiadas, y de mientras, llegaba gente un tanto más tranquilizada tras enterarse de que el cantante, a quien las luces le dieron un buen coscorrón, parecía encontrarse bien.
El vídeo, ahora que la vida es en streaming.
Así que menuda semanita de accidentes llevamos, primero el de Lagartija Nick y ahora este. A los del Sonorama, festival que empieza esta noche y que contaba con ambos grupos, les están creciendo los enanos …



