
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el iPad”
Por cierto, quien se quedó con mi libro, que me lo devuelva.
Esta entrada se publicó , el Lunes, 31 de mayo de 2010 a las 20:36 horas y está guardada en Diversia. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada en el RSS 2.0.
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