Querido Wijnand,
Tengo tus cartas. Las encontré hace unas semanas. Fue a pocas manzanas de la casa de Ana Frank, donde has debido de vivir. El hecho de que se hayan desecho de tantas pertenencias tuyas (aquello se podía calificar de una basura vintage, con tantos artículos setenteros en perfecto estado!) me dice que, o algún familiar ultraordenado ha sido muy desconsiderado con tus enseres personales, o… me huelo que hayas abandonado este mundo de Facundo.
Anyway, ocurrió cuando vimos la mochila escolar. Una de aquellas cuadradotas de cuero con asa en la parte superior y dos correas finas para colgarla. Dentro nos aguardaba el tesoro: los archivadores AZ tamaño A5 donde clasificabas con tanto esmero y pulcritud las cartas que intercambiaste entre los años 71 y 76 con personas de distintos países, seguramente a raíz de un anuncio en alguna revista.
De lo que he podido sonsacar (aparte de que tuviste que estar de buen ver por lo que dicen las mozas tras ver tus fotos) es que las pasaste canutas al dejar de trabajar con tu padre y ponerte a estudiar por tu cuenta. Querías ser profesor de Geografía. Habrás visto entonces muchos cambios en los mapas. Tengo que felicitarte por tus gustos e intereses musicales, para los que siempre había un hueco: “Grábame algo, si tienes, de Led Zeppelin, T-Rex o de la Janis Joplin” Espero que consiguieses comprarte un tocadiscos alguna vez. Que sepas que en esto seguimos igual: nos venden discos pero no tenemos tocadiscos.
Nada, decirte que prometo cuidártelas. Bueno, y si lees esto y las echas en falta… ya hablaremos. ¿Conoces eBay?
Un saludo,
Raquel




