Parecía complicado pero al final el sábado pudimos ir al concierto, no por el concurso sino de la mano de La Gonzo, revista donde hago mi pequeña contribución en la sección musical.
Salimos encantados de allí. El concierto fue tremendo, sonó perfecto y la gente bailó lo que no está escrito en la antigua fábrica. Un fenómeno así no parecía estar ocurriendo a sólo diez minutos de casa.
Franz Ferdinand se salieron. Se sirvieron de sus tres discos y adaptaron sus ritmos, ralentizando Jackeline o tocando No You Girls para dar tiempo a que cambiasen una rota batería. Más tarde se reunieron alrededor de los tambores y también tuvieron su epílogo electrónico con Lucid Dreams. Deslumbrantes.
A los teloneros Igloo y a los Nasty Monday DJ´s no les vimos pero debieron complementar bien la fiesta. Esos ratos aprovechamos para quedarnos en la zona reservada, con sus sofas, pantallas, barra libre e incontables bandejas de comida. ¡Qué nivelazo, San Miguel!





